Este es el recorrido virtual del dolor.

– Estaría bien vernos el fin de semana, o algo.

Así has quedado, para ir tal vez a un cine, un plan de día, no solo mensajes a las cinco de la mañana «dnd ekstas» y el emoticono del diablo que parece que quien te gusta es un vampiro, una lechuza o una babosa, nadie que pueda parecer medianamente humano.

Y llega el finde y estás esperando que te escriba porque no quieres oler a desesperación y porque además no sientes que tengas derecho a invadir de esa manera su espacio personal(joder, qué mal estamos) y a ver si va a pensar que le estás acosando o, peor, pidiendo algo.

A media tarde ya empieza tu expedición por sus redes sociales.

Vas a Twitter y ves que ha tuiteado pidiendo la dimisión de Díaz Ayuso y piensas, vale, reclamar esto es más importante que confirmar una cita, aunque la energía puesta en su dedo gordo para escribir esas palabras sería la misma que en escribirte a ti, pero ahora sacar al PP de Madrid es más importante que tú, piensas, qué reivindicativo, qué bueno, qué bien, ay dios mío qué rico dios mío.

Vas a Facebook y su última publicación es en abril de 2018. No te da la información que necesitas.

Vas a Instagram y circulito rojo ha subido una historia.

Está en una terraza con unos colegas tomando unas cañas. Bueno. Tiene una existencia que no te incumbe. Puede hacer más cosas antes de quedar contigo. Ok.

Sigue pasando el tiempo y entonces empieza tu desescalada.

Vas al perfil de sus amigas, de sus ex (aquí con un cuidado de cirujano que opera a corazón abierto no sea que se te escape una interacción) y de todas las mujeres famosas del país, ahí está su like, hace treinta minutos, a ese culo, y a otro culo, y a otro, otro, otro y otro, pero le gustan todos los culos o qué, y te desnudas y te miras tu culo pero con sus ojos y lo comparas, y googleas «filtro en Instagram para hacer crecer el culo», pero joder nadie ha inventado eso todavía o qué.

Ya estás on fire, cabreada, es media noche, estaría bien vernos o algo y has perdido todo el día y no has hecho nada por ti y coges toda tu rabia y vas a la cuenta de LoveYoli a juzgarla por su embarazo porque no puede ser que seas la única persona que se sienta mal seas tú y le pones: es muy pronto, te saldrá mal, te vas arrepentir, loca imprudente. Le das a publicar y te sientes mejor porque resulta que tu comentario tiene muchos me gusta que te aplauden.

Circulito rojo, de nuevo.

De fiesta, risotadas, paras la historia, cuántas personas hay, etiquetadas, revisas todos los perfiles, tres son más guapas que tú, otro no, pero parece más simpático.Y a las cinco de la mañana que te has quedado dormida viendo las audiciones a ciegas de la voz y te despierta un mensaje si es que no falla que parece que se pone una alarma para escribirte «dnd ekstas» y el emoticono del diablo.

Y te encantaría escribir que estás esperándole, que llevas horas viendo cómo pedir cita con Carla Barber para aumentar tus nalgas y que has conectado con tu niña abandonada y que no se lo perdonarás jamás, Carmena, eso sería lo digno, lo justo, pero no.

Le pones: en casa, ven.

Porque encima del día de mierda que has tenido no te vas a quedar sin follar.

Si ya no nos vamos a ver, por lo menos algo.

Porque más vale polvo conocido.

Que fantasma por conocer.

Texto de Roy Galán *

Arte plástico de Brad Kunkle *