a propósito de la campaña gubernamental «saldremos más fuertes»

la resiliencia no va de eso.

y se sustenta en reconocer y aceptar lo que sea que sientas, sin forzarte con todas tus fuerzas a ser fuerte ( u otra cosa ).

qué violencia, poner en la fortaleza la deseabilidad.

a ver quién se permite así mostrar otra amalgama de emociones. qué huevos, hacer un spot y colgarlo. encima habrá que agradecerles el chachi-coach. en forma con jane fonda. y otro poco más de azuzarnos el imaginario bélico, cuando en pandemia hace falta hablar de cuidar, atender, sostener, cooperar, acompañar, respetar límites.
en vez de luchar, forzar, batallar, competir, pelear.

quizá pasar por encima de nuestra vulnerabilidad, buscando la fuerza a toda costa es lo que nos ha llevado hasta este límite.

luego de una pandemia y la crisis que se nos avecina, igual nos hace bien validar y reconocer que no, que no necesariamente saldremos más fuertes.

que cada cual saldrá como pueda, quiera o sepa. con lo que haya. y así estará bien.

y si salimos. porque de hecho, hay personas que no han salido. y no sólo porque les matase el virus, si no porque se hayan suicidado, las matase su pareja machirula, se brotasen como nunca esta primavera, les abusase sexualmente su tío o porque su salud mental se haya visto tan afectada que nada vuelva a ser mínimamente funcional. porque entraron tan frágiles que hayan acabado de romperse en el confinamiento, vaya. y en esto hay mucha verdad y mucha dignidad. soltarles que «saldrán más fuertes» es un escupitajo a su realidad.

si nos hemos enterado de algo, si no somos de piedra, si no estamos desrealizadxs, capaz que estamos de otras maneras:
puede que estemos más jodidxs. tristes, asustadxs, vulnerables, ansiosxs, hastiadxs. que podemos estar como se nos de la gana. qué hartura de mr. wonderful y purpurina. y de negar la grandeza de la debilidad.

no veo la estrategia de seguir adelante silbando, como si nada. y ale, a las terrazas. como si luego de 3 meses encerradxs y tanto duelo pendiente por falta de rito de paso, se pudiera salir con el único cambio de ponerse una mascarilla. yo paso de salir más fuerte. sería más de lo mismo. sería no haber tomado conciencia de nada. haber visto netflix y no mirado nada con ojos de ver.

venga, palante. venga, todo más. venga, haz haz haz, produce, sonríe, consume, tira pa lante. sé fuerte. sé valiente. avanza. más más más. no pares, sigue. consume. dale. traga. aguanta. no petes. no te rompas. mantén el orden. no te quejes. sigue indolente. fuerza y pa´lante. no cuestiones.

puede que salgamos más fuertes. o no. vale ya de motivantinas. de crear una narrativa de las emociones deseadas y orientarlas desde el poder. con videítos de tocar la fibra como si fuésemos corderos. con música épica y vocabulario de guerra: luchar, victoria, rendirse y demás vainas bien conocidas por la masculinidad hegemónica. ponerse la mascarilla como un soldado que se enfrenta a la contienda.

pase intervenir sobre los cuerpos, lo que no me entra en el límite es decirme que saldré más fuerte y palmadita en la espalda. cuando igual el siguiente capítulo es poner sobre la mesa la salud mental de la gente que habitamos sociedades aún supuestamente desarrolladas. que esto ha dejado al desnudo la mierda de sistema de cuidado y valor de la vida que hemos construido. qué prioridades. si ha quedado nítido que la clase social y sus privilegios inciden irremediablemente en las papeletas para contagiarse. que la rueda aprieta tanto que parar tres meses por una pandemia implica décadas de crisis luego. la maquinaria capitalista no perdona. estamos atrapadxs. y dónde aparcamos a lxs niñxs ahora. y qué estábamos haciendo con lxs ancianxs en las residencias.

pero, tranquila que lo que no te mata te hace más fuerte. al punto de reventar la humanidad que quedase dentro de tí.

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