Señoras rubias diciendo a las morenas: “ay, qué ordinariez que enseñes el culo mostrando tu deseo sexual, aquí sòlo vale enseñar la teta para amamantar”. Feminismo rancio de èse que no mira la interseccionalidad de género, vaya. 

A ver, que se puede estar muy empoderada y perrear hasta abajo. Una cosa no quita la otra. No vaya a ser que valga más luchar por enseñar una teta blanca indie que un culo latino reguetonero, que lo feminista no quita lo racista y clasista. A tope con Chanel, vaya. Que parece que el caso es decirnos a las mujeres cómo y qué tenemos que cantar y bailar. Es caer en más de lo mismo. Por ahí no veo el camino. 

El caso es fragmentar el cuerpo de la mujer y enfocar en lo que nosotrAs debemos o no enseñar. Con toda la tela que tiene para cortar el dichoso tema. 

Tanto tiempo quejándonos de que las mujeres éramos los floreros de las coreografías y los coros del regueton, y ahora que Chanel se pone en el centro del tema, igual le llueven o què. 

El punto, tal y como yo lo veo, es que la gente votó una cosa con claridad y el jurado escogió otra por intereses propios dudosos. Que huele a tongo. Que esa forma de elección no sea justa. Que nos desoigan. Y que estemos hartxs de que pase esto por querer hacer bussiness porque venda lo de siempre, y no haya más miras ni opción de abrirlas. Esto pasa en Eurovisión y en política. Votas una cosa ( esta vez, pagando ! ) y hacen otra. Por eso creo que nos chisca extra, que ya estamos calentitxs. Además, mientras estamos en este debate, se han juntado en Madrido varios partidos de ultraderecha: el fascismo avanza y no sé si nos damos cuenta. 

El jurado dice: señoras morenas pueden enseñar el culo, bien. Señoras rubias no meen fuera del tiesto. Señoras de pandereta, en lengua minoritaria ni lo sueñen. O sea, vuelta a fragmentar y más de lo mismo. Criterio conservador para ir a Eurovisión. 

Y el otro punto es que de forma colectiva, queramos de una buena vez cambiar un rato el disco y bailar también los cuidados ( la teta ) o la raíz ( la pandereta ), en vez del perreo que también está muy bien, pero vale ya de que lo mainstream sea sólo eso, más de lo mismo, donde cabe la inclusión del inglés pero no del gallego, con una imagen de las personas donde parece que sólo importara el booty, la una mueve el doom y el otro babeando hace zoom. Y queremos cambiar el disco pero vuelta al boom. 

Ese es el otro punto: que colectivamente estemos con ganas de proyectarnos en otras cosas, de identificarnos con diferentes modelos. Sin necesidad de acuchillar lo que representa el regueton. Esto trasciende al género, habla de nosotrxs como sociedad. Que si una mueve el zoom, el otro va haciendo doom. Y de esa imagen del hombre ¿ qué se dice ? Apenas he leído nada de la subjetividad masculina al respecto, pero sí he leído cosas de muchos hombres opinando sobre lo que las concursantas han hecho con sus cuerpos. Ay, qué hartura.

Yo prefiero evitar la doble moral, porque me encanta el perreo. No hago deporte con Bach, ni me voy de pachanga con Danit, ni conduzco cuando estoy cansada con nada sesudo de Radio 3, ni friego la cocina con Pedrito Pastor. En esos casos, pongo puro reguetón, ustedes me perdonen. Y eso no me hace menos libre. Ya me subo las gafas de pasta, ejem. Como si la música popular fuera de segunda. Y puedo escuchar y bailar otras cosas, no es todo dembow. Atender a la raíz y a los cuidados no quita para que me guste el regueton. Y prefiero que lo cante una mujer, para variar ( gracias Chanel ! apenas teníamos a Ivy Queen y a Miss Nina ). 

Con la globalización, me enteré antes de quien era Daddy Yankee que Agapito Marazuela. En 2007, volví de Colombia con un CD de Vico C. De aquellas, me decían en España que eso era lo más cani, pero a mí se me iban igual los pies y crecí con Los Chunguitos y Camela, así que mira tú qué me importa(ba) a mí que me tacharan de choni. Luego lo petaron Calle 13 y se me dio cierto indulto. En varios años bailando flamenco, nadie nunca me dijo que la bailaora estaba cosificada en un tablao y que las letras eran bien misóginas. Por qué sería. Este etnocentrismo egoico toca hacérnoslo mirar. La cosa esa de la paja y la viga, ¿ no ? 

Ay, por favor, si ya lo sé yo, que el heteropatriarcado me trata de objeto, pero por lo menos, desquitarme bailando un rato a gusto. Aunque sea disociada de la letra, como de tantas otras cosas desde que me levanto. Sí. Dejadme bailar a gusto un rato, gracias. O es que esperábamos pura tesina de la letra de una canción de Eurovisión ( si a Remedios Amaya, con «Quien maneja mi barca», le dieron un solo punto ( de Portugal , por cierto ). 

En vez de : tetas sí y culo no. 

Estos podrían ser algunos de los temas centrales, bajo mi punto de vista: 

La brecha entre lo que se vota y lo que gana. Capitalizar ese malestar insultando a la mujer más vulnerable del panel. Y ese poco margen para mostrar una imagen más de casa y menos globalizada. También la interseccionalidad de género y el feminismo blanquito progre-bien. 

El punto es en qué discurso nos queremos proyectar ahora: ¿ los cuidados ? ¿ El folk ? 

Porque la revolución de mostrar lo sexual, supuestamente, ya está hecha y ahora… ¿qué? 

Qué imagen se quiere dar para que nos ajunten en Europa. 

Los complejos y tal.

Chanel se ha borrado del twitter por todo el odio recibido. Abrimos el melón de la salud mental y las redes?  O es que el tema de los cuidados sólo se limita a la teta que amamanta ?

Yo también quería que ganaran Tanxungueiras o Rigoberta Bandini, pero lo que ha venido después… yo creo que se fue de las manos.

Foto* Mi amiga Tarha Erena Sarmiento y yo perreando en 2011. Que Emma Goldman nos acoja en el cielo, cuando en la tierra nos quiten todos los puntos del carné feminista, diciendo el célebre: “ si no puedo bailar, no es mi revolución “.